Unknown Armies. Tres Caballos.

LA NUEVA FAMILIA.

Se cuentan en la Taberna del Fin del Mundo muchas historias. En ellas, los protagonistas: héroes, dioses, seres mitológicos o meros mortales, sufren y ríen, triunfan y se hunden, festejan y reprochan… y con ellos, el público.

En la Taberna del Fin del Mundo se narran los detalles del la Caja de Música que Encerró a un Dios durante 149 años. La historia de la primera palabra: Dámbala, y de cómo condenó a la Humanidad a ser lo que es. Se festeja el nombre de Martin, y se susurra con miedo el de Stagger Lee, ya que cualquiera puede ver que todos tenemos un poco de ambos.

A través de estas historias, el público de La Taberna del Fin del Mundo recuerda a David Hoffman, el hombre que acarició la eternidad, a Alex Abel, quien se asomó a la ventana de la Realidad, y la retó con toda la fuerza de la Razón, a Dirk Allen, de quien se dice que hacía pactos con demonios, a Santos, que vino de otra época para destruir el mundo.

Dicen que, en cierta ocasión, el Propio Conde de S. Germain contó una de las historias más tristes. Una que comenzaba en Filadelfia, y daba origen a una de las cadenas de alimentos más fructíferas e influyentes del mundo: el Fun and Fast.

Todas estas historias y muchas más se cuentan aquí. Pero ninguna de ellas tendría importancia o sentido, si no se hubiese contado antes otra historia. La que origina todas las anteriores. La que hace que el público haga preguntas, y que alguien, sabiendo lo que dice, o haciendo uso de pura inventiva, responda con mayor o menor acierto, creando la leyenda.

Quizás por conveniencia, o porque así lo hizo el primer narrador, o porque alguien se lo dijo a éste, el título que se le dio al primer capítulo fue el de La Nueva Familia. ¡Y qué familia fue la que se formó! Los protagonistas de la historia tenían una cita ineludible. Ninguno de ellos lo sabía, (como suele suceder en las citas con el propio destino, si uno cree en ello, claro), pero aún así acudieron. Uno tras otro, los cuatro protagonistas llegaron al Fun and Fast con Gasolinera que está al Norte de Amarillo, Texas.

El primero en llegar fue Kay Denning (como no podía ser de otra manera) y quizás por eso, o porque era el único con objetivos a corto plazo, el resto le siguieron. Kayle llegó a la cita como no podía ser de otra manera: atravesando una puerta. Este sencillo gesto no estaba exento, sin embargo, de frustración. ¿Cómo algo tan sencillo como puede ser el atravesar una puerta, podía generar tan profundos sentimientos? Desde luego, no era la puerta que Kayle quería atravesar. Simplemente, era la más cercana.

El siguiente en llegar fue Marcus Trianni, y lo hizo en coche. A pesar de que hacía décadas que no veía un vehículo a motor que funcionase adecuadamente. Llegó perdido y probablemente embriagado por el alcohol. Tras meses de caminar sólo por el páramo, el Hombre que Destruyó el Mundo encontró algo que pensó que jamás volvería a ver: civilización. Tecnología. y se refugió en el Fun and Fast con Gasolinera en el que le dejaron la pareja de jóvenes que tuvieron a bien recogerle en una carretera en mitad del desierto.

Se reconocieron en seguida. En el Fun and Fast sólo estaban Kayle, Marcus y el joven sonriente que servía las comidas. ¿Cómo no iban a reconocerse a simple vista? Marcus llevaba la Caja de Música que encerró a un Dios durante 149 años, un revolver viejo, y equipaje de supervivencia.

Kay Denning, portaba la Llave de la Casa de la Renuncia colgada del cuello (nunca se la quitaba, ni para dormir, ni para bañarse, ni para hacer el amor), el diario de Polskavi, que cualquiera podía leer pese a estar escrito en polaco (o checo, o vete a saber), y cuyas páginas ahora están todas en blanco…

Sí se reconocieron. Y así, con las primeras palabras que intercambiaron, dieron comienzo a esta historia…

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